Aunque poco se habla sobre él, el Volcán Tetlalmanche de Iztapalapa es un tesoro natural para descubrir dentro de la Ciudad de México. Este imponente titán no solo es una leyenda local, sino que domina las alturas como la cima indiscutible de la Sierra de Santa Catarina.
De acuerdo con Mexico City, este coloso de Iztapalapa y Tláhuac también se le conoce como Volcán Guadalupe, el Borrego y hasta el curioso Cerro de la Tortuga. Sin embargo, su nombre en náhuatl significa «montaña que tira piedras».
Es fascinante pensar que este volcán monogenético despertó una única vez en la lejana Era Mesozoica y que, sobreviviendo a la intensa actividad minera, aún presume su silueta y un cráter distintivo en todo lo alto.
Altura, fauna y senderismo del volcán Tetlalmanche de Iztapalapa

Alcanzar su meta a 2,820 metros sobre el nivel del mar es un reto que vale cada gota de sudor. Al conquistar la cumbre, te recibirá una postal espectacular que incluye la sierra nevada y los bellísimos parajes lacustres de Tláhuac.
Lo mejor de todo es que no tienes que ir a ciegas, la SEDEMA las alcaldías de Iztapalapa y Tláhuac suelen organizar caminatas y recorridos guiados gratuitos para disfrutar de sus senderos de forma segura. Ojo porque no se recomienda emprender una travesía por tu cuenta, ya que puede resultar peligroso.
Todo este ecosistema está resguardado dentro de un área natural protegida inmensa, con 748,55 hectáreas. Su papel es clave: capta el agua de lluvia que nutre y purifica los mantos freáticos capitalinos.
Explorarlo es toparse con fauna silvestre, donde la gran estrella es el tepayatzin o lagarto cornudo, un reptil sacralizado desde el México Antiguo. Si tienes suerte lo verás, ya que son maestros del escondite: aplanan su cuerpo para proyectar una sombra mínima y, si se sienten acorralados, se defienden con los peculiares cuernos de su cabeza.
¡Ponte los tenis, empaca mucha agua y conquista este fascinante volcán de la CDMX!