Si tienes pasaporte mexicano y viajas con frecuencia a Estados Unidos, hay un dato que probablemente te interese: bajo ciertas condiciones, puedes ingresar a algunas zonas fronterizas del país vecino sin tener que presentar tu pasaporte en cada cruce terrestre.
Ojo, no se trata de una nueva medida migratoria. Esta posibilidad existe gracias a la Tarjeta de Cruce Fronterizo, conocida oficialmente como Border Crossing Card (BCC), DSP-150 o popularmente como visa láser.
Este documento es exclusivo para ciudadanos mexicanos y funciona como una visa B1/B2. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, puede presentarse de forma independiente al ingresar directamente desde México por tierra, embarcación de recreo o ferry.
¿Cómo viajar sin presentar el pasaporte mexicano?

Primero necesitas contar con la Tarjeta de Cruce Fronterizo. Para solicitarla deberás cumplir los requisitos de una visa B1/B2 y sí necesitas tener un pasaporte mexicano vigente durante el proceso de solicitud.
Una vez expedida, la BCC generalmente tiene una vigencia de hasta 10 años y puede utilizarse para visitas temporales, como viajes turísticos o de negocios.
Pero hay una condición importante: utilizar únicamente esta tarjeta no significa que puedas moverte libremente por todo Estados Unidos.
La zona autorizada es de hasta 25 millas —alrededor de 40 kilómetros— desde la frontera en California y Texas. En Nuevo México se extiende hasta 55 millas —unos 88 kilómetros— o hasta la Interestatal 10, mientras que en Arizona puede llegar hasta 75 millas, aproximadamente 120 kilómetros.
En cuanto al costo, tramitar la Tarjeta de Cruce Fronterizo tiene una tarifa de solicitud de 185 dólares, ya que este documento funciona también como visa B1/B2. Toma en cuenta que el pago de la solicitud no garantiza que la visa sea aprobada.
¿Qué pasa si quieres viajar más lejos?
Si planeas salir de estas zonas fronterizas, pueden aplicar requisitos migratorios adicionales, entre ellos la obtención de un registro I-94. Además, para ingresar por avión deberás cumplir con los documentos correspondientes a ese tipo de viaje.
Y un último punto: tener un pasaporte mexicano, visa o Tarjeta de Cruce Fronterizo no garantiza automáticamente la entrada. Como ocurre con cualquier cruce hacia Estados Unidos, la decisión final de admisión corresponde a las autoridades migratorias en el puerto de entrada.