Antes de los mensajes instantáneos, los emojis y las videollamadas, las cartas eran una de las formas más especiales de decirle a alguien cuánto lo querías. Aunque parezca una costumbre del pasado, en la CDMX todavía puedes vivir esta experiencia por solo $7 pesos.
El escenario es nada menos que el Palacio Postal, uno de los edificios más impresionantes del Centro Histórico. Además de admirar su arquitectura, aquí podrás escribir una carta a mano, colocarle un sello postal y enviarla a esa persona especial como se hacía hace décadas.
Así puedes enviar una carta de amor desde el Palacio Postal
La experiencia comienza desde que cruzas las puertas de este emblemático recinto. La entrada es completamente gratuita y en su interior encontrarás una pequeña tienda donde venden postales con distintos diseños por aproximadamente $25 pesos.
Sin embargo, si quieres que el plan sea todavía más económico, puedes llevar tu propio papel y lápiz. Una vez que termines de escribir tu mensaje, solo tendrás que adquirir un sello postal, cuyo costo es de apenas $7 pesos.
Lo mejor es que el Palacio Postal cuenta con mesas y espacios donde puedes sentarte tranquilamente a redactar tu carta. Después podrás depositarla en uno de los buzones de Correos de México ubicados dentro del recinto para que sea enviada a su destino.
Más allá del costo, el encanto está en recuperar un gesto que parece haberse perdido con el paso del tiempo. Recibir una carta escrita a mano sigue siendo uno de los detalles más personales y memorables que alguien puede tener.
Los domingos también hay conciertos gratuitos
Si planeas visitar el Palacio Postal durante el fin de semana, hay una razón extra para hacerlo. Todos los domingos a las 12:00 horas se realizan conciertos gratuitos de música sinfónica dentro del recinto.
Esta actividad cultural se ha convertido en una excelente opción para complementar el paseo, recorrer el edificio con calma y disfrutar de una mañana diferente en el corazón de la ciudad.
Entre escalinatas de mármol, detalles ornamentales y buzones históricos, el Palacio Postal demuestra que algunos gestos románticos nunca pasan de moda.