Caminar por las calles de la capital mexicana implica sortear reliquias de una época donde la comunicación dependía del metal y el plástico. Las calles que alguna vez estuvieron marcadas por filas de personas intentando realizar una llamada, hoy pertenecen a transeúntes inmersos en la inmediatez de sus propias pantallas. Es así que cada vez veremos menos casetas telefónicas en CDMX, pues se ha ordenado su retiro.

De las monedas a la popularidad de las tarjetas Ladatel: historia y retiro de las casetas telefónicas en CDMX
La historia del mobiliario telefónico en la Ciudad de México comenzó en la década de los años 40. En aquel momento, los primeros teléfonos públicos de monedas se instalaron en las principales esquinas para conectar a la metrópoli. Una llamada costaba apenas 20 centavos, estableciendo a estos aparatos como puntos de encuentro diarios para los habitantes.
El sistema dio un giro tecnológico y comercial en los años 90 con la introducción de las tarjetas Ladatel. Apoyadas por la recordada frase publicitaria «¡Háblele!», estas piezas de plástico reemplazaron la necesidad de cargar monedas. Su amplia diversidad de diseños generó incluso un mercado de colección, mientras que mantenerlas con saldo era vital para no quedar incomunicado en la vía pública.
En la actualidad, el 99% de las cabinas ya no funciona. La proliferación de conexiones WiFi y el registro actual de 144 millones 585 mil 131 líneas activas de telefonía celular en el país han convertido al viejo mobiliario en una estructura completamente obsoleta.
Frente a este desuso, el Congreso de la Ciudad de México solicitó el retiro de estas casetas a fin de recuperar espacio público. Gran parte de las que siguen en pie obstruyen el paso peatonal o terminan sirviendo como basureros improvisados.
¿Llegaste a usarlas? Cuéntanos tu experiencia.