Si lo tuyo es el arte que se vive con el cuerpo —y no solo se mira—, tienes que lanzarte al Museo Tamayo. Dentro de su nueva exposición Wayamou: Lenguas de lo común, hay una instalación que está llamando la atención por una razón muy simple: puedes acostarte en ella.
Se trata de “Mɨ Thari”, una obra de la artista mexicana Laura Anderson Barbata que transforma el patio central del museo en un espacio de descanso, contemplación y conexión. Sí, hay hamacas… y sí, están ahí para usarse.
Una instalación para sentir, no solo ver
Lejos de ser un simple elemento decorativo, las hamacas están pensadas como una experiencia corporal. Puedes recostarte, pausar el ritmo y dejarte envolver por el ambiente. Y es que para Anderson Barbata, el cuerpo es una vía esencial para conectar con el arte y con otros.
La pieza también incluye un paisaje sonoro con sonidos de la selva, además de la voz del artista yanomami Sheroanawe Hakihiiwe. Todo esto crea una atmósfera que te transporta fuera de la ciudad, casi como si entraras en otro ecosistema.
Pero hay más detrás: la artista propone que este acto de descanso también tiene una dimensión política. Detenerte, reflexionar y compartir el espacio con otros se convierte en una forma de resistencia y comunidad.
El contexto: Wayamou y el diálogo entre culturas

“Mɨ Thari” forma parte de Wayamou: Lenguas de lo común, una exposición que reúne el trabajo de Anderson Barbata y Hakihiiwe. Ambos artistas exploran temas como la espiritualidad, la naturaleza y los saberes ancestrales.
El título de la muestra hace referencia a un diálogo ceremonial de la cultura yanomami que busca resolver conflictos y mantener la paz. Bajo esa idea, la exposición propone un intercambio de conocimientos y experiencias como base para convivir en el mundo actual.
📅 Hasta el 10 de mayo de 2026
📍 Museo Tamayo, Bosque de Chapultepec, CDMX
⏰ Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas
🎟️ Entrada general $90; domingo entrada libre
Esta es una de esas experiencias que rompen con la idea tradicional de museo. Aquí no solo ves arte: lo habitas, lo sientes… y hasta te echas una siesta si quieres.