¿Alguna vez te has preguntado qué secretos esconde el asfalto mientras caminas por el bullicioso Eje Central? Para los amantes de los misterios, la colonia Guerrero resguarda una historia fascinante bajo sus cimientos, pues justo ahí se ubicaba el legendario Panteón de Santa Paula.
Origen, ubicación e historia
De acuerdo con Entierros en el antiguo panteón de Santa Paula de la Ciudad de México, en 1784, el arzobispo Alonso Núñez de Haro y Peralta cedió un terreno al Hospital de San Andrés para que enterraran a sus fallecidos. Sin embargo, fue hasta 1836 cuando el administrador Vicente García obtuvo un permiso oficial para transformarlo en un imponente cementerio general.
Su ubicación era privilegiada para la época: colindaba al norte con la actual calle de Moctezuma, al este con Santa María la Redonda (hoy Eje Central), al sur con Magnolia y al poniente con Galeana.
Rápidamente, este lugar se llenó de jardines y una hermosa capilla, convirtiéndose en el panteón principal de la ciudad.
¿Quiénes estuvieron enterrados en el Panteón de Santa Paula?
Aquí descansaron personajes icónicos como Leona Vicario, el conde de Regla y hasta la famosa pierna que Antonio López de Santa Anna perdió en 1838 (cuyo monumento fue destrozado por una multitud enfurecida, seis años más tarde).
Pero la tragedia también marcó su tierra. Durante la terrible epidemia de cólera (1850-1851), el recinto se saturó de cadáveres que tuvieron que ser sepultados en enormes fosas comunes cubiertas con cal.
El INAH descubrió 17 esqueletos que revelaron un crudo pasado

Un estudio arqueológico del INAH, realizado entre 2004 y 2005 en los predios de Eje Central 80 y Riva Palacio 69 y 71, sacó a la luz 17 esqueletos.
Los análisis osteológicos demostraron la cruda realidad de la clase baja de aquel entonces: el 58.8% de los restos presentaba huellas de anemia y severa desnutrición por falta de hierro y vitaminas.
El hallazgo contrastó con entierros individuales de la época, donde botones de cobre, concha y hueso, además de restos de ataúdes metálicos, delataron a quienes sí tenían poder adquisitivo para un rito funerario privado.
¿Qué pasó con este camposanto?

Tras la muerte de Vicente García en 1851, el descuido y un fuerte temblor en 1858 lo dejaron en ruinas.
Finalmente, al ser devorado por la urbanización y representar un riesgo sanitario, las autoridades ordenaron su clausura el 29 de julio de 1871. El terreno fue lotificado para ampliar las calles, y para 1903, sus últimos muros fueron demolidos.
La próxima vez que pasees por esta zona, muy cerca de la estación de Metro Garibaldi/Lagunilla, recuerda que estás pisando la memoria viva del Panteón de Santa Paula.