Si andas en busca de un destino fascinante y repleto de misterios, tienes que lanzarte a conocer la Laguna de Alchichinca, un lugar que, sin exagerar, te dejará sin aliento.
De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua, este asombroso cuerpo de agua salada es en realidad un axalapasco; o sea, un enorme cráter formado en montañas volcánicas de cima plana. Para que te ubiques, está justo en la frontera que divide los estados de Puebla y Veracruz, abrazado por los imponentes Citlaltépetl y la Malinche.
Más allá de su belleza cristalina, este sitio es un espacio perfecto para investigar la naturaleza.
De acuerdo con Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial, sus aguas son el hogar de especies microendémicas, donde brillan el ajolote y el charal de Alchichica, ambos protegidos por la Norma Oficial Mexicana.
Y ojo, que durante tu visita también te toparás con los estromatolitos, unas estructuras microbianas que llevan ahí más de 3,000 millones de años y son clave para entender el origen de la vida en nuestro planeta.
Leyendas de la laguna Laguna de Alchichinca

Pero espérate, que no todo es ciencia pura: las leyendas locales le ponen un toque único y bastante perturbador. Para empezar, se rumora que por su alta salinidad está conectada directamente con el océano, y que en el fondo del cráter hay una caverna secreta.
Los habitantes de la zona cuentan historias loquísimas sobre una base submarina donde entran y salen brillantes esferas de luz multicolor. De hecho, alguien juró ver un objeto que volaba y vibraba antes de echarse un clavado al lago para nunca volver. Ah, y para rematar, está el mito de la sirena de cabello plateado que sale en luna llena a enamorar incautos con su canto y llevárselos a las profundidades.
Cuando vayas a este increíble paraje, puedes armar un plan súper completo: desde practicar senderismo y hacer observación astronómica, hasta convivir con las comunidades locales y empaparte de sus saberes ancestrales.
No importa si vas por el lado nerd de la ciencia, por el chisme de los ovnis y luces misteriosas, o nomás para tomar unas fotos espectaculares, la Laguna de Alchichinca es un tesoro escondido y una joya natural de México que tienes que visitar sí o sí.