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Minichelista, el café hecho con chatarra de la CDMX

Brenda Béjar Brenda Béjar

Minichelista, el café hecho con chatarra de la CDMX

En Minichelista vivirás una experiencia sensorial que te inspirará y te dejará con ganas de regresar una y otra vez.

Azcapotzalco tiene muchos espacios interesantes que están a la espera de que los descubras. Parques, casas de cultura, restaurantes y cafés hacen de esta zona al norte de la ciudad un sitio ideal para quienes quieren explorar nuevas propuestas urbanas.

Tal es el caso de esta cafetería única donde la palabra “demasiado” no tiene cabida. Llegar aquí no tiene pierde: se trata de una casona en la Nueva Santa María cuya colorida fachada es imposible que pase desapercibida. Aquí las puertas siempre están abiertas (física y artísticamente) para todo aquel que quiera entrar e inspirarse.

El alma de este lugar navega entre el dadaísmo, el surrealismo y el readymade. El mobiliario, la decoración, la vajilla, los vasos, todos objetos que fueron considerados desechables, cobran aquí nueva vida y tienen la oportunidad de seguir siendo funcionales.

Así las cosas, lo mismo puedes sentarte a comer en una vieja silla de barbero con una mesa de cristal cuya base es el frente de una bicicleta, que acomodarte en un antiguo y mullido sofá para disfrutar de tu café y la música, que en algunas ocasiones es en vivo.

Foto de @KTravisBallie en Twitter

¿Qué encontrarás en Minichelista?

Toda la casa está acondicionada para recibir comensales y algunos espacios son más íntimos (la primera planta) que otros (el patio y lo que solía ser el garaje) e incluso dan ganas de cambiar de mesa en una sola visita. Del techo cuelgan varias luminarias creadas in situ que le infunden al lugar un ambiente acogedor y cálido.

Si te gustan las antigüedades, aquí encontrarás varias ideas para remodelar tu casa o restaurar alguna silla o escritorio. Cada pared de Minichelista tiene una historia que contar. ¿Cuál? ¡La que tú quieras! Además de murales con un sinfín de temas, encuentras fotos antiguas, ilustraciones, fundas de vinilos, cortinas, espejos, libros, pósters, marcos… 

Lo mejor es que su encanto no se queda en sus esculturas, muebles y murales.

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Foto de @KTravisBallie en Twitter

Para comer y beber

Su carta es ideal para cualquier momento del día y todos sus insumos son frescos, además de que la preparación es artesanal, por lo cual algunos platillos pueden tomar más tiempo en ser elaborados, pero no desesperes: te prometemos que vale la pena cada segundo. Si vas con tus amigos, pueden pedir alguna de las entradas para compartir, como empanadas, alitas, nachos o, para que sigas a tono con el lugar, el Mix de Papas, que tiene papas gajo, a la francesa y en forma de carita feliz.

De sus platos fuertes nuestros favoritos son la pasta al pesto, el cual es preparado en casa y la Pechuga Minichelista, la cual está rellena de ate de membrillo y queso de cabra con una guarnición de arroz. Pero definitivamente lo que no puedes dejar de probar son sus bebidas: smoothies, malteadas, frappés, tisanas, cafés son de otro mundo.

Te recomendamos probar el Café Ninichelista con kahlúa y expresso para los cuando necesites entrar en calor, o para días más calurosos, la Chamoyada de Mandarina es de lo más refrescante que probarás.   

Como puedes ver, visitar Minichelista es una experiencia no solo para tu paladar sino para todos tus sentidos. Es un lugar de donde es imposible salir sin una sonrisa, con la pila recargada y las ideas revoloteando en tu cabeza.

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Guanábana 197, Hogar y Seguridad, Azcapotzalco

Tags: food porn
Comer y Beber