¡Los imprescindibles! Si estás en la CDMX y no quieres perder tiempo pensando qué hacer, échale un vistazo a esta lista de museos emblemáticos que debes considerar cuando estás planeando un tour de arte.
Además de ser recintos bellísimos, son toda una ventana de nuestra historia: desde la época prehispánica y los pueblos originarios, hasta los máximos exponentes del arte en México.
Arquitectura, piezas originales y exposiciones que te dejarán con ganas de seguir explorando la ciudad. No importa si eres local o turista, te recomendamos visitar estos recintos al menos una vez en la vida.
Museo Nacional de Antropología

Inaugurado en 1964 por el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, este museo no es solo un contenedor de reliquias, sino una declaración de la identidad nacional.
El diseño del patio central desafió la ingeniería de la época al sostener una gigantesca techumbre suspendida de un solo pilar central (conocido como «el paraguas»), por donde cae una cascada artificial que simboliza la lluvia y la vida.
El museo está diseñado como un recorrido cronológico y geográfico: hay salas dedicadas a la arqueología de las culturas mesoamericanas (como los olmecas, mayas, teotihuacanos y mexicas), y otras sobre la etnografía, mostrando la cultura de los pueblos originarios de México.
Los domingos la entrada es libre.
Museo del Palacio de Bellas Artes

Este edificio es uno de los más importantes de nuestra ciudad, pues además de ser bellísimo, es un reflejo de la historia de México durante el siglo XX.
Su construcción fue ordenada por el presidente Porfirio Díaz para celebrar el centenario de la Independencia en 1910, bajo un diseño del italiano Adamo Boari con lujo europeo (de ahí su fachada de mármol). Sin embargo, el estallido de la Revolución Mexicana detuvo la obra por décadas. Cuando se reanudó y se inauguró en 1934, el interior fue rediseñado con el estilo geométrico de moda, el Art Déco, y los muros interiores fueron intervenidos por grandes muralistas de la época.
Actualmente su museo conserva un manifiesto político-visual con obras de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, por mencionar algunos.
Los domingos la entrada es libre.
Dolores Olmedo fue una influyente empresaria, coleccionista y mecenas mexicana que mantuvo una estrecha y compleja relación de amistad con Diego Rivera y Frida Kahlo.
Al final de sus vidas, Olmedo adquirió un volumen de sus obras, convirtiéndose en la custodia de las colecciones más completas de ambos pintores a nivel mundial (aquí se encuentran piezas clave como La columna rota de Frida o El matemático de Diego).
El contexto del museo es fascinante: está asentado en la Finca La Noria, una enorme estructura que data del siglo XVI. El contraste entre los interiores coloniales repletos de arte, la colección de arte popular mexicano y los gigantescos jardines exteriores donde pasean libres pavos reales y perros Xoloitzcuintles (la raza sagrada azteca), lo convierte en una experiencia multisensorial única en el sur de la ciudad.
Museo Nacional de Historia (Castillo de Chapultepec)

Situado en la cima del Cerro del Chapulín, este icónico edificio ha sido testigo y protagonista de los capítulos más importantes en la historia de México. Comenzó como una casa de descanso para virreyes españoles en el siglo XVIII, sirvió como Colegio Militar (escenario de la invasión estadounidense de 1847), y se transformó en un palacio imperial bajo las órdenes de Maximiliano de Habsburgo y Carlota en los años 1860, para luego convertirse en la residencia de presidentes como Porfirio Díaz.
Desde 1939, por decreto de Lázaro Cárdenas, alberga el Museo Nacional de Historia. Su recorrido se divide en dos grandes experiencias: las salas que albergan la historia del país desde la Conquista hasta la Revolución (repletas de carruajes, indumentaria, armas y murales de Juan O’Gorman y Siqueiros) y El Alcázar, donde puedes caminar entre las habitaciones imperiales amuebladas, los lujos porfirianos y sus famosos jardines elevados que ofrecen vistas espectaculares de Paseo de la Reforma.
El domingo la entrada es libre para todo público.

Más que una galería de arte tradicional, visitar la Casa Azul es sumergirse en la biografía y la intimidad de una de las artistas mexicanas más reconocidas a nivel global. Este sitio fue el universo personal de Frida, el lugar donde nació y falleció.
Recorrer sus habitaciones permite ver sus muletas, sus corsés de yeso decorados por ella misma, sus pinceles intactos en el estudio y su recámara con el espejo en el techo que le permitía pintar mientras estaba postrada. El arte expuesto aquí es biográfico, reflejando el dolor físico, el amor obsesivo y el folclor mexicano que marcaron su vida.
Museo del Templo Mayor

Hasta 1978, la ubicación exacta de la pirámide principal de Tenochtitlan (el Templo Mayor) era un misterio arqueológico sepultado bajo las construcciones coloniales del centro de la ciudad.
Todo cambió cuando unos trabajadores de luz desenterraron por accidente el gigantesco monolito circular de la diosa Coyolxauhqui. Esto desató las excavaciones que derribaron edificios coloniales para sacar a la luz las siete etapas superpuestas de la gran pirámide.
El museo ofrece un recorrido entre los muros originales de estuco y piedra que pisaron los pueblos mexicas antes de la llegada de Hernán Cortés, y luego pasas a un edificio de ocho salas que alberga los tesoros más delicados recuperados de las ofrendas ceremoniales: desde conchas marinas y cuchillos de sacrificio, hasta máscaras de oro y los restos óseos de animales sagrados.
El domingo la entrada es libre únicamente para visitantes nacionales con identificación.
Museo de Arte Moderno

Rodeado por el Bosque de Chapultepec, este es uno de los museos que no pueden faltarte en tu paso por la CDMX, ya que cuenta con una importante colección de obras modernas que surgieron en la primera mitad del siglo XX.
El MAM nació para dar cobijo a la vanguardia artística que surgió después de la época dorada del muralismo. Aquí se exhibe la imponente y misteriosa obra de Remedios Varo, las creaciones místicas de Leonora Carrington, y la pintura de caballete más famosa y reproducida de Frida Kahlo a nivel internacional, Las dos Fridas.
Los domingos la entrada es libre.

Diego Rivera no solo amaba pintar el presente de México, sino que era un apasionado de su pasado prehispánico. Llegó a coleccionar cerca de 60,000 piezas arqueológicas para resguardarlas en este impresionante templo construido con la piedra volcánica del propio suelo del sur de la ciudad, un paisaje creado por la erupción del volcán Xitle hace siglos.
El edificio, el cual fue construido por el arquitecto Juan O’Gorman, combina la estética de una pirámide mexica o maya. En las plantas inferiores el ambiente es oscuro y místico, emulando el inframundo prehispánico, mientras que el piso superior se inunda de luz, donde se exhiben los bocetos a escala real de algunos de sus murales más famosos.
Museo Tamayo Arte Contemporáneo

Fundado en 1981 por el célebre pintor oaxaqueño Rufino Tamayo y su esposa Olga, este espacio nació con el objetivo de traer lo mejor del arte internacional a México y romper con el nacionalismo imperante de la época.
Su diseño arquitectónico, por Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky, es una obra maestra del brutalismo mexicano; la estructura de concreto e insertos de mármol cincelado a mano se integra de forma orgánica a las lomas y árboles del Bosque de Chapultepec, pareciendo emerger de la propia tierra.
El museo no tiene una colección permanente estática expuesta; en su lugar, utiliza su acervo (que incluye a autores como Picasso, Miró, Rothko y Bacon) para dialogar constantemente con las exposiciones temporales de arte contemporáneo internacional más vanguardistas de la ciudad.
El domingo la entrada es libre para todo público.
Museo Nacional de Arte

Este museo inició como el Palacio de Comunicaciones y Obras Públicas, diseñado por el italiano Silvio Contri. Su imponente escalera de herrería y mármol, sus techos pintados al fresco y la Plaza Manuel Tolsá al frente (con la famosa estatua ecuestre de Carlos IV, «El Caballito») te transportan a la opulencia de finales del siglo XIX.
El MUNAL narra cómo evolucionó la mirada de los artistas en México. Destaca el esplendor del artista José María Velasco, cuyas obras capturaron la luz del cielo mexicano antes de que la ciudad se industrializara.
También hay piezas de María Izquierdo, Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros en su salas permanentes.
El domingo la entrada es libre.