Entre los rincones de la Ciudad, los panteones se ubican como lugares silenciosos cargados de historia. En especial, existe uno que ha sido congelado en el tiempo. Se trata del panteón más antiguo de la CDMX.
Este cementerio no solo resguarda lápidas, también tiene un gran pasado y mucha memoria. Incluso puedes visitarlo para comprobar por qué es un sitio que forma parte de la identidad capitalina.
La historia detrás del panteón más antiguo de la CDMX

Al norte de la Ciudad, sobre el cerro del Tepeyac, se ubica el panteón más antiguo de la CDMX, cuyo origen se remonta a finales del siglo XV.
Bajo el nombre del mismo cerro, lo que hoy conocemos como Panteón Tepeyac abrió sus puertas hace cientos de años. Si bien no hay una fecha exacta de su inauguración, hay registros que indican que comenzó a usarse antes de 1716, según el arqueólogo Hugo Arciniega en «Tepeyac, el cementerio de los arquitectos».
Este cementerio recibió a gente de la época de la colonia, y en el imperio de Maximiliano de Habsburgo logró expandirse para dar cabida a más personas. También resguarda los restos de Antonio López de Santa Anna, de acuerdo con la Secretaría de Turismo de la CDMX.
Según leyendas urbanas antiguas, ahí mismo fue enterrado Juan Diego, el personaje que vio a la Virgen, de acuerdo con la historia católica.
Entre las figuras célebres que refugia este cementerio, también está el poeta Xavier Villaurrutia y el periodista Filomeno Mata.
Así puedes visitar este cementerio

En sus orígenes, el Panteón Tepeyac fue un lugar de sepulcro para vecinos de la zona, pero también recibió a gente de otras ciudades. Su acceso no era tan fácil, pues había que subir por una larga rampa empedrada.
Actualmente es un cementerio civil y puedes entrar con cita previa. La entrada es gratuita, pero es necesario realizar un registro previo. Si vas, no te olvides de observar la emblemática escultura del Ángel del Silencio.
Su historia es tan larga que ya cuenta con un museo ubicado al interior, que también puedes visitar. En sus salas verás la historia no solo del Panteón Tepeyac, sino del cerro homónimo.